El movimiento okupa en Europa
El movimiento okupa es, más allá de una simple reivindicación, toda una cultura de gran arraigo en muchos países de Europa. Si bien surgió en la década de los 60 en Gran Bretaña, sobre todo en la capital de Inglaterra, Londres, ha sido en Berlín, la capital de Alemania, donde se ha establecido su auténtica cuna. Pensar en okupar en Europa es pensar en okupar en Berlín, en donde muchos asentamientos se han convertido en centros culturales y sociales de peregrinación, potenciados por la legalización de la okupación por parte del Gobierno alemán en los 90, al contrario que en el resto de Europa, incluida España.
Los barrios del Este de Berlín
Tanto ha proliferado el movimiento okupa en Berlín que se ha llegado a convertir en toda una atracción turística, con manzanas enteras ocupadas, referencias en cuanto a arquitectura moderna y vanguardista como la Potsdamer Platz y un ambiente cultural y artístico singular. La okupación en Berlín ha traído consigo bares, teatros callejeros, librerías, centros sociales y todo tipo de espacios alternativos que han dado mucha vida a la ciudad, sobre todo a la parte Este de la misma, la que antaño estuvo ocupada por la URSS, con los barrios de Mitte, Prenzlauer Berg y Friedrichschain como referencias.
La especulación urbanística vence a Tacheles
Precisamente el barrio de Mitte albergaba una de las mayores referencias mundiales del movimiento okupa: el edificio de Tacheles. Este emblemático lugar fue okupado en los 90, tras la caída del muro de Berlín, por artistas procedentes de todo tipo de lugares. El gobierno alemán pensaba derruirlo teniendo en cuenta su mal estado, pero finalmente decidió cederlo a esta comunidad de artistas que lo ha mantenido durante estos años, desarrollando todo tipo de proyectos con salas de teatro, cine, exposiciones de todo tipo o cafés. Con el tiempo, se crearon dos escisiones de artistas y la especulación urbanística ha terminado por imponerse, ya que recientemente el edificio ha sido comprado por una inmobiliaria para reconvertirlo en hotel.
Foto: Emma Arnold – Fotolia
